sábado, 14 de mayo de 2011

Seguimos recorriendo el tiempo

Después de hablar del siglo XVIII en el que vimos como el contexto sociocultural y moral hizo a Perrault adaptar cuentos para moralizar a la Corte y que el interés por esos cuentos surgió porque empezaron a interesarle al Rey Sol hablaré del siglo XIX.
A principios de este siglo hay un movimiento cultural, artístico, ideológico y político que se pone de moda en toda Europa pero nace en Alemania y es el romanticismo, esto afecta a muchos aspectos de la vida. Podemos encontrar dos palabras clave en el romanticismo que son amor y muerte aunque lo que se tenga de esto sea la idea “ñoña”, tenemos que saber que es algo más complejo. Todos eran liberales y revolucionarios siendo ésta la vertiente política, eran muy nacionalistas de su propio país.
Los hermanos Grimm
La política en ese momento tiene mucho interés y tiene mucho que ver con los hermanos Grimm, son dos y viven la época romántica en Alemania que es la cuna del romanticismo y también del nacionalismo. Ellos eran filólogos y profesionalmente eran personas serias, formales…
Con los nacionalismos surge la voluntad de ensalzar y proteger las cosas propias alemanas y de aquí sale el interés por querer hacer un diccionario oficial de la lengua alemana. E incluso en un determinado momento un editor les propuso a los hermanos Grimm hacer una antología de cuentos folclóricos alemanes con una intención meramente conservacionista, para que no se perdieran, esto se da en plena efervescencia del nacionalismo y aceptaron. Consiguieron reunir una colección suficientemente grande como para hacer un libro que se publicó con el nombre de “cuentos del niño y del hogar”, los llamaron del hogar porque eran familiares y con eso del niño no se refiere a los que tienen menos de seis años sino para ocho, nueve, diez años. Los cuentos que aparecen en este libro no están adaptados porque, como he dicho anteriormente, tenían una voluntad conservacionista, lo que sí hicieron fue redactarlos bien, es una edición absolutamente fiel a los cuentos que habían recibido y lo publicaron. Se vendieron muy rápido porque los compraron maestros y pedagogos para tener un libro que les sirviera de lectura para sus aulas y también los compraban niños de nueve y diez años. Hemos de tener en cuenta que no eran libros infantiles pero sí eran muy sencillos, breves y con personajes planos. Era un recurso genial tanto para el ocio como para trabajar la lectura en el aula.
Al venderse tan rápido se sacó una segunda edición pero después la editorial le pidió a los hermanos Grimm que los adaptaran para los niños, porque había estado recibiendo cartas, sobre todo de la aristocracia, diciéndole que había cuentos que no eran muy adecuados para los niños porque aparecían temas como la violencia, el sexo, el incesto… en un principio no aceptaron porque lo que se les pidió fue que hicieran ese libro para conservar la cultura alemana, pero debieron insistirles demasiado porque al final cedieron, hicieron una limpia y adaptaron algunos cuentos, por ejemplo en el cuento real de Hansel y Gretel les echa de casa la madre y en la adaptación quien lo hace es la madrastra. A si que finalmente se cambian algunos aspectos y sale la tercera edición ya modificada, siendo ésta el gran triunfo y haciendo a los hermanos Grimm muy famosos.
Pero tiempo después, cuando se empiezan a interesar por analizar los cuentos, se ve que en este libro de cuentos alemanes típicos estaba “Caperucita Roja” o “Cenicienta”, pero, ¿cómo puede ser que un siglo antes se publicaran en Francia por Perrault? Pues porque los hermanos Grimm se equivocaron al pensar que podían delimitar un folclore tan concreto como es el alemán cuando a lo largo de los siglos, que se dice pronto pero es muchísimo tiempo, esos cuentos habían recorrido prácticamente toda la Europa occidental y es por esto que no se sabe cuál es el origen real.
En realidad simplemente hicieron un trabajo equivocado porque no eran historias típicas alemanas pero sí lo eran las versiones. Aunque aún así hicieron más ediciones e incluyeron más cuentos.
Los hermanos Grimm se han convertido en los recopiladores más conocidos en toda Europa y también en los más estudiados e incluso Disney se basó en sus versiones para hacer sus películas.
Los nacionalismos también trajeron otros autores interesados en la literatura folclórica propia alemana como por ejemplo Hoffman que hizo una recopilación que llamó “cuentos fantásticos” y adaptó un cuento que es el “cascanueces y el rey de los ratones”. Con lo cual podemos ver que no sólo están los hermanos Grimm.

Hans Christian Andersen

Pero en Dinamarca, que es una cultura más fría, el genio del folclore fue Hans Christian Andersen, gran recopilador de cuentos del norte de Europa, tenemos que ubicarlo en la segunda mitad del siglo XIX. En este momento el romanticismo ya está decayendo en el norte pero sí tuvo importancia el realismo, que quiere decir que se pone en los escritos la cruda realidad. Hans Christian Andersen es un personaje muy especial porque más o menos la mitad de su obra literaria es propia, de autor, por ejemplo “la pequeña vendedora de fósforos” que es la historia de una niña que vende cerillas para ganar dinero o bien que alguien la deje entrar en su casa, pero como es Nochebuena no hay nadie por la calle porque está todo el mundo en sus casas y nadie puede ayudarla, en la noche ella enciende las cerillas y ve cosas, esto ocurre orque va a morir. Este es un cuento realista y no folclórico porque lo escribe Hans Christian Andersen.
La otra mitad de su producción son adaptaciones de cuentos folclóricos, pero adaptaciones muy personales, como por ejemplo “la reina de las nieves” que no la adapta de forma moralizante sino a su forma de ver la vida y a aquello que le gustaba, pero como todo lo que le gustaba era triste pues así eran sus historias. Puede ser que esto de la tristeza se diera por su propia vida ya que se sentía solo e incluso su mujer le repudió. Podemos verlo incluso en la historia del “Patito Feo” que es una biografía suya, la familia le repudia e incluso acaba en un gueto como puede ser el de los cisnes y hasta que no encuentra su identidad con ellos no es feliz. La verdad es que es una tristeza que se sintiera así… y de alguna manera tenía que demostrarlo y lo hacía expresándose con sus historias, dejó ver toda su frustración en sus libros. Eran historias de denuncia social. Incluso su adaptación de “La Sirenita” también acaba mal, ella termina convirtiéndose en espuma de mar.
Hans Christian Andersen es el patrón de la literatura infantil, de hecho el premio nobel de literatura infantil no tiene este nombre sino premio Hans Christian Andersen y se le da al mejor autor infantil. Él fue muy famoso ya estando vivo.
En España la persona que más se dedicó a principio del siglo XIX fue Cecilia Böhl de Faber, aunque firmaba con un pseudónimo, Fernán Caballero. Recopiló textos, canciones, cuentos, poesías oraciones que se escribían en España, aunque sabía que era muy complicado que fuera sólo de España. Sus adaptaciones eran meramente estéticas. El pseudónimo masculino se lo puso porque las mujeres no triunfaban ya que se consideraba que escribían ñoñerías.
En la segunda mitad del siglo XIX además de Calleja está el Padre Coloma que era sacerdote y entendió que podía educarse a los niños en la escuela y la casa a través de los cuentos, consideraba que era una forma fácil de enseñar. Cogió muchos cuentos folclóricos y los adaptó para enseñar y moralizar a los niños españoles de la época, hacía más o menos lo mismo que Perrault pero la moralización de Coloma es más religiosa que social, como es el caso de Perrault. Los personajes malos los convierte en Satanás. El dualismo bien/mal en vez de estar representado por hadas, brujas y ogros por ejemplo, lo representa con ángeles y la Virgen contra el demonio (rojo con cuernos y tridente). Remarca también mucho las partes actitudinales, los valores, portarse bien, para que quede muy claro lo que hay que enseñar, incluso en algunos pone moraleja, pero en los que ya queda muy claro no lo hace.
Podemos ver que en muchos países había alguien que se había encargado de continuar estudiando estos cuentos y adaptándolos. La verdad es que a mí, personalmente, me parece de admirar, gracias a ellos, hoy, podemos tener muchas más versiones de esos cuentos que nos gustan tanto. Me ha gustado mucho poder conocer algunas de ellas y no quedarme sólo con lo que se cree que es lo de siempre, como por ejemplo Disney, que aunque he de reconocer que algunas pelis sí que me gustan, hay algunas versiones que son mejores, bajo mi punto de vista, por ejemplo a mí me gustó mucho más la versión de “la princesa y los siete bandoleros” que la de “Blancanieves y los siete enanitos”.

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